domingo, 14 de abril de 2013

Recuerdo de Jane


-Jane, Jane, ¡para! -iba detrás de ella corriendo- para, Jane.
-Vamos, enana, un poquito más -se paró para cogerme la mano y llevarme a su paso.
-¿Dónde vamos? -seguíamos rápido por un camino cubierto por hojas secas y tierra.
-Ahora lo verás -reía ella mientras yo seguía sin entender nada.

Por aquel entonces yo tenía nueve años y ella catorce, recuerdo que corríamos mucho, yo siempre he ido detrás de ella donde quisiera que fuese, ese día la dije que quería un perrito.

-Ahora para, enana -dijo al tiempo que me soltaba para ponerse detrás de mi y taparme los ojos.
-¿Qué pasa, Jane? Me das miedo...
-Eso es porque eres una miedosa -comentaba en tono burlón.
-¡No es verdad! Yo soy una valiente -puse mis manos sobre las suyas haciendo fuerza para bajarlas.
-Quieta..., ya casi hemos llegado, no tengas miedo, ¿vale?
-Vale, ¿me prometes que no pasará nada? ¿Con el meñique? -levanté mi dedo en su dirección.
-Lo prometo con el meñique -juntó ambos y recitó las palabras de la promesa- lo juro que me muera.

Sonreí, me sentía segura con mi hermana, seguimos andando un poco más hasta que noté el suelo más blando bajo mis pies.

-Ya hemos llegado -apartó las manos de mis ojos y entonces pude verlo.
-Jane... -me acerqué a los cachorros que tenía enfrente- ¿y su mamá? 
-No lo se, pequeña -vino a mi lado y se arrodilló para acariciarlos- los encontré esta mañana y fui a buscarte rápido.
-Hala... -sonreí mirándolos e imité a mi hermana, me senté sin temor a mancharme el vestido nuevo y puse uno de los cachorros encima de mi para poder acariciarlo mejor- se va a llamar Toby.
-No te encariñes, Sage... no son perritos -se juntó a mi para abrazarme después.
-¡Si lo son! -señalé uno por uno- ¿ves? Ahora se los llevamos a padre y seguro que los quiere.
-Son lobos -me susurró al oído, abrí mucho los ojos al escucharla y me aparté un poco del que tenía encima.
-Los lobos son malos -dejé el cachorro en el agujero del que lo había sacado y me levanté- vayámonos de aquí, Jane, su mamá se enfadará.
-He estado aquí todo el día y no he visto ninguna mamá, por eso te traje, enana -una sonrisa divertida asomaba por su rostro.
-¿Seguro? -pregunté frunciendo el ceño, ella asintió sin levantarse y me puse detrás de ella mirando a los cachorros.
-Miedosa... -escuché su risa burlona y me crucé de brazos.
-¡No soy una miedosa! -me arrodillé junto al agujero y me metí dentro- ¿ves? ¿A que esto no lo haces tú?

Justo en ese momento escuché un aullido, no estaba lejos, miré aterrada a mi hermana y empecé a temblar de miedo.

-¿Jane...? -un hilillo de voz preguntaba por mi.
-¡Sal, corre! -me cogió la mano y me sacó del agujero, empezamos a correr, yo no sabía donde íbamos de modo que me limité a seguirla, me estaba quedando atrás, no podía aguantar su ritmo, ella era la que corría rápido, no yo.
-¡Jane! Ayúdame, no puedo -grité para que parase- ¡Jane! -al ver que mi hermana no me escuchaba seguí corriendo, otro aullido se escuchó más cerca que antes- ¡Jane, por favor!

Entonces mi hermana paró y me miró con una cara que nunca antes había visto, yo seguía corriendo.

-¡Sage, quieta! -miraba detrás de mi aterrorizada y la hice caso, paré en seco, casi me caigo por esa frenada, el gruñido frenético de la madre de los cachorros se escuchaba justo detrás de mi, mi cuerpo se tensó involuntariamente y las lágrimas empezaban a salir por mis ojos, Jane se acercaba despacio con algo en la mano- sh.

Asentí, no hablaba, simplemente estaba quieta, muerta de miedo y llorando, sentí como una piedra pasaba rozando los mechones sueltos de mi pelo y daba a la loba que tenía detrás.

-¡Corre, corre! -gritó mi hermana, fui hacia ella todo lo rápido que pude, me cogió la mano y tiró de mi, nos adentramos en el bosque, entre los árboles, estaba muy cansada, no podía aguantar su ritmo- vamos, Sage, otro poquito más -la seguía sin decir nada, nos paramos frente a un árbol robusto, alto, con las raíces fuera del suelo- sube, enana.
-¿Y tú?
-Iré detrás de ti -asentí, con la ayuda de mi hermana conseguí subir al árbol- venga, ahora te toca a ti, ¿vale? -tendió su mano hacia mi, la cogí y tiré de ella todo lo fuerte que pude.
-Vamos, Jane -con mucho esfuerzo conseguimos estar las dos en el árbol en el menor tiempo posible- dijiste que no pasaría nada -la miré decepcionada.
-Y no ha pasado nada, ahora tienes que prometerme tú que no dirás nada a padre y a madre.
-Lo juro que me muera -alcé el meñique apuntándola, ella lo agarró con el suyo y me sonrío, acarició mi mejilla.
-Casi no has tenido miedo, ¿a que no?
-Si he tenido..., he llorado -limpié mis lágrimas con los puños- soy una miedosa.
-Bueno -llevó sus manos a mis mejillas y las pasó retirando los surcos salinos que había dejado al llorar- no pasa nada, pero tienes que dejar de tener miedo, ¿vale? 
-Pero no puedo -miré mis manos mientras jugaba con ellas.
-Pues entonces no te cuento un secreto -la risa de mi hermana me tranquilizaba ahora.
-¿Qué secreto? -alcé la vista para mirarla emocionada.
-Cuando dejes de tener miedo te lo contaré.


Nunca supe cual era el secreto, ya que a los dieciocho años, cuando me convertí en vampiro y dejé de tener miedo, tuve que abandonar a mi hermana.

sábado, 6 de abril de 2013

Querido diario. vol3

Bi me miró fijamente unos instantes, por sus ojos podía adivinar que le había decepcionado y, pese a las ganas que tenía de besarle, abrazarle y no soltarle nunca... me iba a casar con Finn, eso era un hecho.

-Bien, entonces enhorabuena Kiu.

Me acerqué a él, "no me llames así... no puedo", le rodeé con los brazos sin saber si él quería o no que yo lo hiciera, su respuesta fue estrecharme contra su pecho donde me refugié unos instantes, me separé y le miré a los ojos, le acaricié la mejilla antes de besarla.

-¿Cuándo os casáis? -preguntó.
-No hay fecha aún... -contesté negando con la cabeza.
-Pues espero que me invites al menos, ya sabes que la comida gratis me encanta  -"Bi y su extraña manera de quitarle hierro al asunto".
-Por supuesto que te invitaré -asentí- Bi... ¿puedo decirte una cosa?
-Claro -decía con una sonrisa- dispara.
-Yo también te quiero -fue en ese momento cuando me separé para mirarle fijamente deseando que se volviera a lanzar a mis labios.
-Claro Kiu, somos compañeros, ¿recuerdas? -volvió a sonreír.

"¿Cómo es posible que sonrías? Después de todo, ¿te da igual? desde luego soy gilipollas...", eso pensé mientras le veía acercarse a la ventana mientras me daba la espalda.
"Conclusión: Sage, después de vivir 900 años... eres una ilusa".
No sabía por qué la frase de los compañeros que había dicho Bi me había roto el alma, me giré para ir a la ventana opuesta, no encontré bonitas vistas como en la suya, sino la fachada del edificio de enfrente llena de pintadas y heces de las asquerosas palomas posadas en el tejado, dios, como odiaba a las putas palomas, en ese momento lo odiaba todo.
Se me llenaban los ojos de lágrimas, unas lágrimas que, por su propio peso, caían irremediablemente mojando mis mejillas.

-Kiu -me llamó- prométeme algo.
-Lo prometo -aseguré sin saber lo que me iba a pedir.
-No permitas que te arrincone. No dejes que te haga daño... Finn -dijo a media voz.
-Lo prometo... ¿sabes qué, Bi? -suspiré- no voy a besarte... hoy.
-No espero que lo hagas, ni hoy ni nunca. Quieres a Finn... no debes besarme.
-Lo se -me giré apoyando los codos en el hueco de la ventana, seguía de espaldas- pero yo se una cosa que tú no sabes, Bi.
-¿El qué? -preguntó al tiempo que se volvía con las manos en los bolsillos.
-Ya te enterarás -una sonrisa ladeada se dibujó en mi rostro.
-Ya sabré, entonces -se encogió de hombros.
-¿Y ahora qué hacemos? 
-No lo se, has sido tú la que nos ha traído aquí -hizo una pausa pensativo- ¿qué sabes que yo no sepa?
-Que estas sábanas también atraen pelusas -sonreía mientras alzaba la ceja mirándole.
-¿Si? ¿Estas también? -imitó mi gesto.
-Ajá... y por lo visto si cogen pelusas, dan alergia.
-Habrá que evitarlo a toda costa, ¿no crees?
-No quiero que te salga un sarpullido enorme... -hice una mueca sonriendo- daría asquete.
-¿Perdona? -preguntaba acercándose a mi- nada en mi da ni daría asquete -apoyó una de sus manos en la pared al lado de la ventana medio arrinconándome, miré su brazo, sus labios y, por último, sus ojos.
-Si te sale un sarpullido, si -sonreí con suficiencia, a lo que él respondió quitándose la camiseta y tirándola a un lado.
-Todo resuelto -volvió a la postura inicial haciéndome presa en unas rejas de carne, hueso y calidez, mucha calidez.

Me di cuenta de como me miraba los labios y sonreí para mi, no podía despegar la vista de su torso desnudo, mi mano se movía impulsivamente para acariciarle, yo intentaba controlarla pero sabía que no podría aguantar mucho más. Se inclinó a mi y se acercó hasta quedar a escasos centímetros de mi boca, llevó la mano libre a mi brazo, lo acariciaba mientras subía haciendo leves cosquillas hasta mi cuello, se quedó ahí acariciando, cerré los ojos e incliné el cuello haciendo el roce con tus dedos más intenso, giré levemente la cara para besar la palma de su mano, él llevó su pulgar a mis labios creando una recorrido suave en ellos.

-¿Sabes qué? -preguntó, "¿cómo puedes preguntar algo ahora? Solo calla y bésame".
-¿Qué...? -sin abrir los ojos respondí con otra pregunta al tiempo que entreabría los labios al notar su pulgar en ellos, estaba disfrutando que cada caricia, de cada roce.
-Hoy ya es mañana... -abrí los ojos para mirar el reloj de pared de enfrente que marcaba las 00:01.
-¿Eso que significa, Bi? -buscaba sus ojos mientras me apoyaba levente en su brazo, sabía perfectamente lo que significaba que no fuera "hoy" y deseaba con todas mis fuerzas que lo hiciera, que me besara de nuevo y no parase nunca.


jueves, 4 de abril de 2013

Querido diario. vol2


-Aquí, ¿quién? -preguntaba Bi mientras subía al coche- ¿Kiu?

-Luego te lo explico, ¿vale? -no tenía tiempo de empezar a explicarle nada, simplemente arranqué el coche y conduje rápido hasta estar totalmente segura de haber dejado atrás Mystic Falls.
-Sigues conduciendo de pena -podía ver la sonrisa de Bi a través del espejo retrovisor- ¿Y bien? Salimos cagando hostias por...
-¿De pena? -le miré y, dando un giro al volante, poniendo marcha atrás, conducía hacia el mismo lugar con el coche dado la vuelta- los que te cogieron...
-Ya, supongo que no he sido todo lo discreto que debía ser... nunca se me ha dado bien eso. ¿Sabes quienes fueron?
-No lo se seguro -seguía conduciendo sin mirar la carretera- no quiero hablar de eso ahora.
-¿Y de qué si quieres hablar? -mientras hacía la pregunta fruncía el ceño de esa forma que tanto me gustaba, después me miró alzando una ceja- ¿Encontraste al tipo que andabas buscando?
-No hizo falta... -aparqué en un camino del bosque- baja -dije mientras salía- ahora vamos andando hasta el hotel, por si han pillado el coche...
-¿Vas a dejar a esta preciosidad aquí sola? -protestaba Bi mientras salía del vehículo- no tienes sentimientos... -esperaba que lo dijera bromeando porque sino íbamos a tener problemas.
-Está escondido -contesté alzando una ceja, cerré el coche y caminé hacia el hotel a su lado- ¿cómo conseguiste escapar?
-Escapando -"vaya, Bi, no lo había pensado..."- ¿Qué quieres decir con que "no hizo falta"? ¿Te encontró él?
-No... te encontré a ti -encogí los hombros mientras seguía andando.
-¿Qué quieres decir con eso exactamente?
-Tú me ayudaste a ayudar a mi mejor amigo... luego creí que habías muerto y... -no pude seguir, con ese recuerdo se me atragantaban las palabras, era como si me clavaran una estaca en el pecho y la retorcieran provocándome un dolor terrible.
-¿Y...? -Bi me paró cogiéndome del brazo, haciendo que me diera la vuelta.
-Nada -contesté después de mirar el agarre, alcé la mirada encontrándola con sus ojos, "esos ojos azules...".
-Nunca te has callado las verdades, ¿vas a empezar a hacerlo ahora? -"no puedo decírtelo...".
-Bi, déjalo, ¿vale?
-¿Qué es tan importante que tienes que callarte? -preguntaba mirándome serio mientras apretaba la mandíbula.
-No recuerdo lo que iba a decir... -contesté rodando los ojos- se me ha ido de la cabeza.
-Ya -parecía enfadado pero me daba igual, en realidad no me daba igual que se enfadara pero no podía decírselo, "Finn...".

Suspiré mientras andaba, no me gustaba estar en silencio con él, sobretodo después de lo que había pasado, pero el orgullo no me permitía hablar, tal vez no tuviera mucho que decir.
Llegamos al hotel y fui directa al recepcionista, hice compulsión para que nos dieran la mejor habitación y subimos.

-Tienes que enseñarme a hacer eso.
-Solo tienes que creerte lo que dices -cerré la puerta y me volví para mirarle- no has comido... pero no podemos llamar la atención ahora.
-Bueno, ya comeré algo -él miraba la habitación mientras se mordía el labio, me volvía completamente loca.
-¿Pasa algo? -"no sigas haciendo eso, por favor..."
-Para nada.
-¿Seguro? -me acerqué a él y le acaricié la mejilla con suavidad, era como si mi cuerpo fuera el polo negativo de un imán... siempre y cuando él fuera el positivo.

Me miró fijamente, podía notar su sed y no podía dejarle así... 

-Voy a llamar a un servicio.

Llamé a recepción para que nos mandaran a una chica a hacer las camas a pesar de que estaban perfectamente estiradas, cuando llegó a la habitación la cogí y la metí dentro a velocidad vampírica, cerré la puerta y me acerqué a ella, no sabía lo que estaba pasando, la miré fijamente e hice compulsión obligándola a que no gritara.
Vi como él se acercaba a ella sin vacilar y clavaba los colmillos en el cuello de la chica y empezaba a alimentarse, yo le observaba con los brazos cruzados, casi examinándolo.

-No la mates.

Al poco tiempo paró, la chica no estaba muerta, pero no le faltaba mucho.

-Nunca me ha importado matar, eso no va a cambiar -decía él.
-No tienes que llamar la atención... -contesté mientras le daba mi sangre a la chica para que se recuperase.
-Mucho mejor -su ojos me envolvieron con una mirada penetrante que provocó la involuntaria aceleración de mi pulso.
-Bien -asentí intentando calmarme.

Él se acercó a mi y me cogió por la barbilla, no podía dejar de mirar sus labios, esos labios que tantas veces me habían besado, esos labios que había deseado hace dos segundos, esos labios que ahora se acercaban hasta el punto de rozarse, esos labios que ahora besaban los míos. Yo seguí el beso, claro que lo seguí, lo estaba deseando... pero no podía, de modo que me aparté con todo el pesar de mi corazón.

-Bi... no -decía con la respiración acelerada mientras negaba con la cabeza.
-No ¿qué? -preguntó con gesto de incomprensión.

"-Nada, no... nada -dije y me acerqué rápida a él de nuevo, volviendo a besarle sin intención de separarme, era lo que quería en ese momento y lo estaba haciendo, puse mis manos en su nuca atrayendo más su cara para profundizar el beso, mis manos bajaban despacio por su espalda mientras mis dedos le rozaban levemente", lástima que fueran solo imaginaciones.

-Bi... -le miré a los ojos- me voy a casar -aparté la vista de ese azul intenso, si la seguía manteniendo ahí no iba a ser firme.
-¿Casarte? -parpadeó sorprendido- ¿qué? ¿con quién? -preguntaba frunciendo el ceño.
-Con Finn... -volví a mirarle, dios... cuantas ganas tenía de besarle.
-¿Y...? -alzaba una ceja, yo no podía contestarle, no sabía con qué palabras hacerlo- ¿le quieres? -sus ojos se clavaban serios en los míos.
-Si -dije firmemente, no intentaba convencerlo a él, sino a mi misma.

Querido diario.


Estaba en las Maldivas, por la noche iba a dormir con Matt, me llevó en helicóptero a una isla, mientras, intentaba hacerme la enfadada con Peter pero me resulta realmente imposible enfadarme con alguno de los dos...
Intentaba escapar de los brazos de Pete que me levantaban del suelo para que no me enfadara cuando me llegó un mensaje al móvil.

-Para, para, Pete -una aparente sonrisa se formaba en mi rostro- tengo que mirarlo... puede ser importante.

Al dejarme el en suelo miré el móvil, cual fue mi sorpresa cuando vi quien lo enviaba...

"-sms- Kiu Ar, donde estas? BK"

Miré el mensaje boquiabierta y luego a Peter.

-¿Qué es esto? -necesitaba encontrar una explicación a lo que acababa de ver, Peter cogió mi móvil
-¿Qué? ¿Bi? -no podía aguantar los nervios mientras él leía el mensaje- Le habrán quitado el móvil e intentan localizarnos.
-No puede ser... -no sabía qué hacer o como actuar, en ese momento solo se me pasaba una cosa por la cabeza- tengo que ir.
-¿Y si es una trampa, qué? -el brazo de Peter sujetaba el mío.
-¡Mira como me llama! -empezaba a ponerme nerviosa mientras negaba con la cabeza convenciéndome a mi misma de que era él- así solo me llama él, Peter.

Entonces una nueva alerta de mensaje hizo que dejara de hablar con Peter para centrarme de nuevo en el móvil: "-sms- Te espero en MF. BK".
Miré a Peter, él sabía perfectamente lo que pretendía hacer .

-Sage, en estos días pueden haberle lavado la cabeza y que esté de su parte... -negué con la cabeza, a Bi no iban a convencerlo de nada por las buenas, Peter continuó- Estamos en las Maldivas, ¿recuerdas?
-Si, también recuerdo que dijo Jenna que había un yet para cuando quisiéramos volver -volví a mirar los mensajes- voy a ir, pero volveré, ¿vale?

Puse rumbo a la caseta que tenía asignada durante el viaje, no me molesté en hacer la maleta, simplemente me puse ropa con la que pudiera viajar sin que la gente se me quedara mirando, cosa difícil, ya que, sobretodo los hombres se giraban al verme pasar. Me vestí con unos vaqueros oscuros y una camiseta verde, el color favorito de Bi...
Me di cuenta de que Peter me había seguido hasta la caseta pero me daba igual, lo único que quería era volver a Mystic Falls y comprobar si Bi seguía vivo.

-Tendrás que dejarme inconsciente porque obligarme no puedes... y no te voy a dejar ir...
-Vale -me acerqué a él y le pellizqué una vena del cuello que hace que quedes inconsciente en dos segundos sin sufrir daño alguno, le dejé cuidadosamente sobre la cama y le di un ligero beso en la mejilla.

Salí de allí lo más rápido que pude, iba andando hacia el yet mientras le escribía un sms:
"¿en qué parte de Falls estás?"
Comida por los nervios esperaba su respuesta, tuvo lugar unos minutos más tarde, lo abrí y leí rápido el texto en la pantalla del móvil:
"En unos almacenes. En el primer sitio que he visto. BK"
Yo, haciendo caso a Peter y dejando de lado la esperanza le pregunto:
"¿cómo puedo saber que eres tú?
Estaba temblando, esperaba que fuera él, quería que fuera él, lo necesitaba... entonces recibí respuesta:
"Pregúntame lo que quieras. ¿Dónde estás? BK"
"volando... ¿como te vi por última vez?"
"En la cárcel, sección de alta seguridad. Ibas con ese jersey verde que conjunta con tus ojos. BK"
Sonreí sin poder evitarlo, era él, me miré la camiseta, no tenía el mismo tono de verde que el jersey pero sabía que le iba a gustar.

Llegué a Mystic Falls al cabo de tres larguísimas horas, no sabía que hacer exactamente, me limité a ir al almacén, anduve recorriéndolo.

-Kiu Ar... -la misma voz ronca.

Tragué en seco al tiempo que paraba, dios... deseaba con todas mis fuerzas que Peter se equivocara, que fuera Bi... que estuviera detrás de mi.

-¿Bi...? -preguntaba cautelosa mientras me giraba.

Le miré, era él, sin lugar a dudas, se acercaba cuando un rayo de sol le impedía hacerlo más.

-Hola Kiu.

No podía creerlo, mi expresión de sorpresa así lo demostraba, a velocidad vampírica le aparté de los rayos del Sol para mirarle sin poder contener mucho tiempo las lágrimas http://media.tumblr.com/tumblr_lzpk1iwTuV1r7i94k.gif

-Aún no estoy acostumbrado a todo esto... -farfulló mirándome- ¿Dónde estabas?
-Lo siento... -no sabía qué decir, de modo que me limité a mantener la boca cerrada unos segundos- eres tú... estás aquí... -le miré los labios y luego directamente a los ojos, al final terminé por apartar la mirada.
-¿Dónde esperabas que fuera? No tengo adonde ir ya, Kiu. Y Mystic Falls es donde fuiste tú.
-Puedes quedarte en mi casa -volví a mirarle.
-Te lo agradecería, este sitio no es muy acogedor, la cárcel estaba incluso mejor -bromeaba intentando quitar dramatismo, de repente le cambió el gesto, un Bi serio me miraba ahora- gracias por venir, Kiu.

No lo aguantaba más, la escasa distancia, ese metro y poco que nos separaba me estaba matando, fui rápido a abrazarle, y lo hice, todo lo fuerte que necesitaba para sentir que estaba ahí de verdad.

-Eh, eh, Kiu tranquila -frotaba mi espalda suavemente mientras lo decía- solo tengo hambre, nada más, ¿vale?
-No puedes salir de aquí hasta dentro de un rato -me aclaré la garganta antes de separarme- te conseguiré un anillo, tengo que hablar con una bruja, así podrás salir con el Sol, de momento, toma -sin vacilar mordí mi muñeca para ofrecérsela- esto te calmará un poco.

Él me cogió el brazo por el codo y entrelazó nuestros dedos antes de llevar su boca a mi herida y empezar a beber, no podía evitar sentirme excitada al verle, de modo que aparté la mirada para no hacer alguna locura, sentía su lengua recorrer mi herida, cuando se separó, yo no podía aguantar el fuerte bombeo de sangre, todo por él... me miró, yo también, pero no le miré a los ojos que ahora debían ser negros, sino que le miré directamente a los labios manchados con mi sangre, la tentación de besarle era demasiado grande, pero la evité como pude mientras limpiaba sus labios suavemente con mi dedo pulgar.

-Tenemos que irnos ahora... -dije finalmente para no seguir en ese maravilloso momento.
-Claro -asintió mirándome.
-Ahora corre, ¿vale? -decía al tiempo que cogía su mano.

Fuimos a esa velocidad hasta casa de Emily, con la que había hablado antes para asegurarme de que tenía un anillo para Bi, llamé a la puerta sin dejar de mirarle, estaba aquí otra vez... conmigo, tal vez sería demasiado bonito para ser cierto, pero de momento me lo estaba creyendo.
La puerta se abría.

-¿Si que desean? Oh espera tu eres Sage pero a el no le conozco.
-Hola Emily, venimos por lo del anillo... él es Bi -le señalé.
-Hola -dijo Bi escuetamente.

La charla duró poco, solo quería el anillo a cambio, eso si, de un favor a la bruja. Nos dio una caja de terciopelo rojo en la que debía estar el anillo y, después de agradecérselo, volvimos a casa.

-Póntelo, ¿vale? -le dije mientras le daba la caja.
-¿Esto qué hace exactamente? -preguntó al tiempo que se lo ponía en el dedo anular de la mano derecha.
-Con eso vas a poder salir de día.
-Claro.

Le enseñé la casa, cada una de las instalaciones, por último dentro del edificio, estratégicamente, mi habitación.

-Esta es la mía -sonreí- con cama de agua y todo.
-Tú y tus excentricidades -contestaba mientras negaba sonriendo.
-Ya... túmbate -le miré- pero... quítate la camiseta, que se le pegan las pelusas y eso... -"ya, claro, pelusas...", pensaba.
-¿En serio? ¿Pelusas, Kiu? -me preguntó alzando una ceja con una sonrisa ladeada.
-Sí... bueno, ya sabes... las sábanas atraen pelusas.
-Antes se te ocurrían cosas más ingeniosas.
-¡Vale, vale! -alcé las manos riendo levemente- queda la piscina.
-¿También tenéis piscina? ¿Esto que es? ¿Un piso compartido o un hotel de lujo? -replicó con una sonrisa.
-¿Vas a venir o qué? -dije mientras corría abajo- el último que llegue... -no se me ocurría qué decir pero seguía corriendo.

Le sentía detrás de mi, pero justo en ese momento conseguí recordar el mensaje de Peter. Bi me había hecho olvidar algo tan importante como la supervivencia en Mystic Falls, paré en seco, fui al lado de Bi y le cogí llevándole al garaje.

-Tenemos que salir de aquí...
-¿Por qué? ¿Qué ocurre?
-Están aquí... te han seguido -monté en el coche- vamos, Bi...

Como perdí a Bi


Para hacerle un favor a mi mejor amigo Peter voy a la cárcel más cercana que encuentro, hago compulsión a los guardias y, sin dificultades, me cuelan en el corredor de la muerte de la cárcel, ando entre las celdas que tienen unas gruesas rejas negras, es todo tétrico, lúgubre, me gusta... oigo piropos de los presos pero no les presto atención, camino hasta las últimas celdas "PELIGROSOS", me paro en la de la derecha, dando la espalda a la de la izquierda.

-Kiu Ar... -una voz ronca me llama como solo un hombre me ha llamado así en toda mi vida.
No se si girarme, no quiero verle aquí... 
-Kiu... -una risa forzada sale de su boca y es cuando me giro.
-¿Bi? -trago en seco, no me lo puedo creer, es él y está aquí.
Le miro a los ojos, acercándome a las rejas.
-No... Bi -me sale la voz entrecortada.
-Vamos, Kiu... no te irás a poner sentimental ahora, ¿no? -sonríe como si no estuviera a punto de morir- ¿a qué has venido? -me mira a los ojos.

Muevo la cabeza para despejarme.

-Yo... venía a por alguien para... -se lo explico todo.
Rompo la reja y le abrazo mediante un impulso irremediable.
-Llévame a mi -dice mientras me abraza, noto su calidez, la misma que notaba antes de marcharme- puedes hacer que no me duela, será más divertido eso que quedarme aquí -le miro y niego con la cabeza.
-Bi... no puedo no contigo -no me separo de él.
-Kiu... yo ya estoy muerto -me frota la espalda y me aprieta contra él, yo suspiro sin saber que decir.
-¿Pero qué has hecho? -me separo para mirarle, él no contesta- no importa.
-Vamos, no te preocupes, ¿vale? 

Asiento sin decir nada, le cojo la mano y salimos de allí, voy hacia el camaro LZ1 negro y miro a Bi con una sonrisa.

-¿Es lo que creo que es? -Bi me mira alucinando.
-Mi pequeño... -sonrío.

Ese coche era suyo pero me lo regaló cuando me fui de la calle para buscar a Finn en Mystic Falls.

-Joder, Kiu... tanto tiempo y ni un rasguño.
-Te cuidaba bien -suspiro y él me mira.
-Y lo sigues haciendo.

Niego con la cabeza y dejo que se monte en el asiento del conductor, nunca he olvidado su manera de hacer andar el coche, rápido, con elegancia, no puedo evitar mirarle mientras conduce, no le preocupa lo que va a pasar, al contrario que a mi.

-¿Dónde paro? -pregunta sin dejar de mirar la carretera.
-En el bosque de Falls -esta pena solo la he sentido dos veces, no sabría muy bien como definirla, no se la deseo a nadie.

Cuando llegamos aparca en un camino que atraviesa el oscuro bosque, se baja y yo me tomo mi tiempo para hacerlo, pienso una manera mejor de llevar esto pero no la encuentro. 
A penas tardo cinco minutos en salir, voy a su lado, me coge la mano y le miro, nuestros ojos intercambian palabras sin hablar, como antes, es como si nada hubiera cambiado. Nada... excepto que él tiene que morir ahora.
Le llevo hacia un claro en el bosque, me acerco a él y le doy un beso en la mejilla.

-Bi... -susurro pegada a su oreja.
-Eh, ni se te ocurra ponerte mal -me coge la cara con una suavidad infinita- todos estaremos bien, piensa en tu amigo, quieres lo mejor para él, ¿no? -asiento.

Sin separarme llevo mi muñeca a la boca y la muerdo, después se la acerco y bebe sin pensar, como tantas veces había hecho ya, cuando se separa veo el líquido rojo mojando sus labios y puedo ver, también, como cerrando los ojos se acerca a mi, junta nuestras frentes, yo llevo mis manos a su cuello acariciándolo suavemente, no se detiene, se acerca más a mi, roza nuestras narices pero yo no le paro, cuando está a punto de besarme aprieto un poco su cuello y con un leve movimiento de muñeca escucho el "crack" que anuncia su muerte, le tumbo con cuidado en el suelo y los ojos se me empiezan a llenar de lágrimas, me siento a su lado cogiéndole las manos.

-¿Sabes? En este momento me odio, Bi... -http://25.media.tumblr.com/tumblr_lg6ddapZTz1qbryyno1_500.gif

No me muevo de ahí hasta que se despierta, me mira.

-¿Cómo estás? -con un hilillo de voz, es lo que me permito ahora mismo.
-¿Y tú? -sonríe y se incorpora, me abraza- tranquila...

Nos levantamos y volvemos al coche, no digo nada hasta que llego al pueblo de Peter y le veo en la plaza, justo donde habíamos quedado a la hora indicada, aparco sin emoción aparente en mi rostro, nunca me ha gustado mostrar los sentimientos. Salgo del coche y espero a Bi, que rápido acude y me agarra la mano entrelazando nuestros dedos, suspiro cabizbaja andando hacia Peter.

-¿No podrías haber traído a alguien que no conocieras? -Peter me mira y yo me encojo de hombros.
-Yo se lo pedí -afirma Bi.
-Sage, ¿estás segura de esto? -mi mejor amigo sabe perfectamente lo que me pasa, a pesar de todo asiento.

Bi se me acerca al oído y dice algo tan bajo que solo puedo escucharlo yo:
-Te quiero.
-Lo se -trago en seco con los ojos a punto de ser devorados por unas lágrimas tan ácidas como mi propio corazón.
-Sage, aquí solo puede haber un vampiro cuando vengan... ya sabes -Peter interrumpe y lo agradezco, no me hubiera gustado nada que me vieran llorar.

Me separo de la mano de Bi y me voy sin despedirme, no hubiera podido hacerlo, voy hacia el coche y me monto, arranco y conduzco rápido queriendo alejarme lo antes posible de allí.


Llego a mi casa, subo corriendo a mi habitación y cierro de un golpe, me refugio en la almohada, es el único sitio seguro donde puedo llorar ahora.
Muchos amigos vienen pero no tengo ganas de hablar con nadie, así me pasaría los próximos tres días.

-Damon... ¿me acompañas a un sitio?

Él asiente, acaba de decirme que le tendría para todo, cojo las llaves y me dirijo al coche, de Mystic Falls a Nueva York, un camino que hacía cinco años había hecho pero al revés.



Cuando llegamos aparco el coche a las afueras de una ciudad de la que no recuerdo el nombre, voy andando por las calles y cojo una rosa roja de un jardín que veo antes de bajar por una alcantarilla.

-Damon, voy sola.

Me adentro en la oscuridad subterránea hasta que veo a un hombre que me mira perplejo 

-Eres... ¡tú! Kiu... 
-Ni se te ocurra terminar, Bley Nax -le miro amenazante- ¿quién se chivo de King? -me acerco y le cojo por el cuello.
-Fue... Wot Tka.

Doy un puñetazo a la pared con rabia, lo sabía, el puto gilipollas con ansia de poder, siempre ha sido una sucia rata que iba de un lado a otro bailando el agua a todo el que le interesaba.

-¿Cómo estáis ahora? 
-Él está en el territorio de King... 

Tenso la mandíbula y le suelto, a velocidad vampírica voy hacia el "TdK".
Cuando llego doy una patada a la puerta que cae haciendo añicos un cristal de un color verde botella, el color favorito de Bi... veo al traidor Wot Tka sentado en el sitio de Bi King.

-¡Escoria traidora! -grito con rabia, él con un gesto de terror.
-Reina Roja... -se levanta y corre para huir, le cojo por el cuello de la camisa y, a velocidad vampírica le llevo al centro de esta ciudad subterránea.
-MIRADLE -grito- ¿¡este pretendía sustituir a King!? -todos nos miran.
-No me hagas nada, Kiu Ar... -dice imitando el tono de voz de Bi.

Le miro con una mezcla de ira y rabia.

-Te lo has hecho tú solo -le cojo la cabeza con ambas manos y se la desencajo, arrancándola del resto del cuerpo

Voy andando hacia un altar de la plaza con su cabeza en la mano derecha, la clavo en una pica y la señalo- ¡este es el precio que se paga por la traición! -miro a los demás- y todos sois mierda traidora... 

Sale una chica entre la multitud y la reconozco enseguida.

-¿Tú también? Little Pi... -niego con la cabeza sin poder creerlo.
-No... quédate, por favor... 
-NO ME VOY A QUEDAR CON LOS TRAIDORES DE KING -cojo la rosa y la llevo al TdK, me siento allí y suspiro, tomo unos minutos intentando no llorar, salgo- tenéis suerte de seguir vivos podría mataros ahora -sin darle importancia me voy de allí.