lunes, 5 de agosto de 2013

La cuna.


Sage fue a casa de un amigo de hacía muchos años, quizá demasiados para poder llevar la cuenta. Sin rodeos llamó al timbre y, en menos de dos segundos ya había abierto la puerta el hombre alto y fibroso, de pelo castaño por encima de los hombros, lacio y brillante, sus ojos marrón oscuro se achinaban acompañando una sonrisa al verla.

-Wow... Sexy -se acercó a ella y dejó un corto beso en sus labios antes de sonreír de nuevo- ¿qué te trae por aquí, pelirroja? -dijo subiéndose la cremallera del pantalón.
-¿Follando, Johnny? -Sage ladeó la cabeza riendo divertida al mirar su bulto disimulado- quería recordar viejos tiempos con viejos amigos -se encogió de hombros.
-¿Si, eh? -John ya sabía por qué lo decía- ¿qué necesitas? -la miró a los ojos.
-Armas.

Al escucharlo, John rodeó la cintura de Sage para acompañarla dentro de la casa vigilando que no los viera nadie, se separó de ella y la miró fijamente.

-Armas... ¿para qué?
-De todo -contestó ella fríamente.
-¿Qué vas a hacer, Sage? -sacudió la cabeza como gesto de desaprobación- no me gusta.
-No te tiene que gustar, solo tienes que dármelo -la pelirroja mordía su labio en una especie de tic nervioso.
-¿Vas a dejar algún día de hacer el gilipollas y ponerte en peligro?
-Lo dudo -los labios de la chica se arquearon ligeramente hacia la izquierda.
-He oído rumores, Sage...
-¿Qué rumores?
-Que Bi King es vampiro, Wot y Lindsay han aparecido ahora y tú tienes un grupo de lobos bajo tu mando.
-Isss... todo verdad menos los lobos, son híbridos, cuatro -la pelirroja mostraba una sonrisa de orgullo.
-¿Para qué? ¿Qué tramas ahora, Sage? -una mirada severa se dirigía hacia ella.
-Deja de mirarme así... no eres mi padre.
-Como si lo fuera -se acercaba a ella señalándola con el dedo índice mientras lo decía- lo sabes -Sage se tuvo que callar porque sabía que tenía razón.
-Bueno, papi, ¿me vas a dar las armas o no? -dijo en tono burlón.
-Exijo saber tu plan.
-Bull ha caído, tenemos el 60% de E.E.U.U, Bi King está en Polonia, pero quiero Afganistan -dijo después del sonoro suspiro.
-¡No puedes! ¡Allí está la cuna!
-Lo se -contestó tranquila.
-Te matarán.
-Lo... se.
-Sage, no lo hagas -John negaba rápido con la cabeza, estaba preocupado por ella- no tienes nada.
-Tengo a las vampiresas, los híbridos, a la momia Mikaelson y tus armas.
-Afganistan está lleno de híbridos, no ha pasado ni un solo vampiro, ¡Sage!
-Es un riesgo que debo correr -ella estaba tranquila, serena, no tenía miedo a la muerte.
-Pero... si me tomo la cura una vez haya cogido la cuna...
-¿Serás humana y podrás salir...?

Sage asintió lentamente, por fin iba a entrar en razón.

-Solo te falta la cura.
-La tengo -dijo ella dando suaves golpecitos a su costado.
-¡Puta genia! -contestó riendo llevando las manos a su cabeza- ¿y luego qué?
-Luego seré la mejor, ¡revolucionaría todo, John! -ella rió y era la primera vez que lo hacía sin ser fingido desde que había llegado.
-¿A qué precio? -preguntaba John abrazándola.
-Que moriré.

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