Estaba con un vampiro muerto en la mano, sacó la daga de madera de su boca y se la volvió a guardar. No le había dado tiempo a soltar la voz de alarma, era un vampiro incompetente pero, gracias a ello, Sage pudo entrar con sigilo, sin ser vista.
Caminó por el agua con olor a algo muerto y en un avanzado estado de descomposición hasta que llegó a una boca de algo parecido a un túnel, tenía que servirse de su oído ya que el olfato se le estaba atrofiando por momentos.
Sus botas negras de militar no hacían ruido acompañando los pasos en el agua. Sacó las pistolas de las fundas del cinturón y las puso pegadas a su pecho para que no ocupara mucho espacio y fuera más difícil averiguar donde estaba.
Al llegar al final de ese túnel escuchó tres voces masculinas que hablaban de cuántas veces se habían follado a una humana mientras bebían de ella. Sage rodó los ojos y esperó hasta que el primero pasó por su lado, colocó la pistola en su sien a velocidad vampírica y disparó, la bala de madera atravesó su cráneo mientras los otros dos se colocaban a ambos lados de ella sujetando sus brazos y tirando tan fuerte que parecía como si se los fueran a arrancar de cuajo. Sage dio una voltereta hacia atrás, cuando sus brazos giraron, las pistolas quedaron pegadas a las mejillas de ambos y ella no lo dudó. Se escucharon otros dos disparos, ambos cayeron al suelo pero no estaban muertos.
Sage se guardó las pistolas en las fundas y sacó la misma daga con la que había matado al primero, atravesó los corazones de ambos con ellas y escuchó, nada más terminar, unos pasos correr demasiado deprisa hacia ella por su espalda. Sin mover su cuerpo un solo centímetro, lanzó la daga hacia atrás dejándola clavada en la garganta del vampiro. Se levantó al tiempo que sacaba una de sus pistolas, colocó los pies a ambos lados del cuerpo del vampiro y disparó a su pecho explotando su amargo corazón muerto.
Escuchaba como se iban acercando varios pares de pies, intentó contarlos para ver si tenía posibilidad de matarlos dentro del túnel pero eran demasiados. Miró alrededor buscando la salida más próxima, no la encontró y estaba rodeada. Dio un salto clavando sus uñas en el techo del túnel. El pelo rojo caía hacia abajo sujeto por una coleta. Los vio venir, eran muchos, más de los que habría imaginado y se acercaban rápido. Muy rápido, tanto que a Sage no la dio tiempo a pensar cuando la habían tirado al suelo. Pero ella también era rápida, más que ninguno de los que había allí, sacó las pistolas de nuevo y apuntó a los corazones de los que tenía cerca vaciando ambos cargadores, se abrió un hueco para salir y lo hizo mientras hacía caer los recipientes de las pistolas y ponía los otros a velocidad vampírica, ahora estaba en la boca del túnel con todos los vampiros en él, justo donde debía haber estado al principio. Apuntó a los vampiros que se acercaban, siempre con el mismo patrón: rodilla, corazón y cabeza. Cada cargador tenía quince balas, no se desperdició ni una, todas fueron a parar a los objetivos que tenía ella.
Disparo a rodilla, caía al suelo. Corazón y cabeza, muertos. Mató así a veinte vampiros. Diez heridos en las rodillas y, ahora si contó, ocho más viniendo hacia ella. Tiró las pistolas al suelo, ya no servían para nada. Cogió la ballesta de su espalda y la cargó con una flecha. Puso el ojo derecho en la mirilla y cerró el izquierdo, los vampiros se acercaban, más y más, pero disparó únicamente cuando vio a tres de ellos alinearse a la derecha de ella, flecha directa al corazón del primero, lo atravesó y se clavó en el pecho del segundo. Cuando pasó esto, Sage se tiró al suelo tapándose los oídos y "boom", la punta de la flecha explotó haciendo pedacitos los cuerpos de los tres vampiros. Quedaban cinco. Guardó su ballesta y sacó los cuchillos de su pierna derecha, tres en cada mano, lanzó uno y luego otro en posición horizontal directos a las gargantas de los vampiros, el último se quedó clavado en la pared. Sage sacó la estaca de la bota derecha y, en menos de cinco segundos tenía muertos a esos vampiros. Los heridos de la rodilla seguían tirados en el suelo intentando quitarse las balas para poder escapar.
Sage volvió a coger la ballesta, colocó una flecha lentamente, disfrutando el momento. Se escuchaban las súplicas de los vampiros.
-Ella vendrá a por ti -advirtió uno de ellos.
-La espero impaciente.
Y disparó la flecha haciendo que quedase clavada en un trozo de algo asqueroso en la pared del túnel. Una segunda explosión provocó el derrumbamiento de esa parte. Ella volvió a colocarse la ballesta a la espalda y salió de allí por una alcantarilla que tenía justo encima de su cabeza.
Una vez fuera cogió su moto y volvió a Mystic Falls, esperándola.
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